Desde otro ángulo
Relatos Gay desde el Cuarto Piso
DESDE OTRO ANGULO
#santyfran
Desde la versión de Santiago
Todo comenzó cuando llegó el nuevo profesor a la alberca que acababamos de inaugurar y apartir de ahí nada sería igual.
Mi nombre es Santiago Miguel tenía 29 años. En ese entonces mantenía una relación de más de 9 años con un hombre de 40 años llamado Fernando. Aunque habíamos vivido muchas cosas juntos, cada quien vivía por separado y algunas veces me quedaba a dormir en la casa donde vivía él.
La llegada del nuevo profesor transcurrió de forma sorpresiva, rápidamente nos hicimos amigos.
Me agrado bastante su forma de ser, era muy serio pero cuando agarraba confianza mostraba más de él y su sonrisa era hermosa. Aunque mis ojos miraban también más abajo jajaja
Me atrajo mucho la forma en que trataba a los alumnos, era un tipo que siempre me sorprendía a pesar de ser introvertido. Él tenía un tema o una historia que contarme. Se emocionaba narrandome sus historias o proyectos de la carrera, yo le contaba algunas cosas de mi y él atento me escuchaba.
Yo siempre había mantenido en discreción mi orientación sexual y nadie sabía que tenía una pareja hombre, no era abiertamente gay en mi trabajo y deseaba mantenerme así.
Varias alumnas y alumnos me invitaban a salir pero ponía distancia para evitarme problemas, aunque de vez en cuando debo confesar que me gustaba coquetear un poco con algunos alumnos que me parecían atractivos y algunas veces llegué a tener un encuentro casual.
Mi relación actual se convirtió un poco abierta con el pasar de los años, Fer -mi pareja- y yo habíamos decidido explorar tener experiencias sexuales con otros en dónde los dos estuviéramos de acuerdo -llegue a tener un par de tríos con Fernando-. Para mí fue algo novedoso y acepté en su momento. -teniamos un acuerdo de poder tener algún encuentro casual sin involucrarnos de más y siempre con protección-.
Nunca me había sentido atraído hacia otro profesor hasta que conocí a Franco.
Pensé alejarme de Franco pero su personalidad me atraía bastante y además me parecía muy apuesto. Cuando daba sus clases a principiantes yo le veía sus redondas nalgas y un poco más.
Empezamos a nadar juntos después de clases, y cada día nuestra relación fue creciendo. Bueno a mí también me crecía otra cosa junto a él jajaja.
Un día me estaba platicando que tomó un curso de masaje terapéutico deportivo y se me empezó a poner dura -soy muy sexual-. Él seguía platicando y yo fantaseaba en la posibilidad de que me diera un masaje -y quizás llegar más lejos-, entonces le dije: !Dame un masaje Franco!... Hubieran visto su cara se puso rojo, lo cual se me hizo muy tierno y a la vez excitante. Y solo me dijo: Si, después... Y cambiaba de tema.
Por dentro me daba risa pero respetaba su decisión, aunque creo que lo ponía un poco nervioso, pero también note que poco a poco era más seguro a su manera tan peculiar.
Pasaron los días y yo le vacilaba con lo del masaje y un buen día me dijo: SI!! Hoy puedo, te parece bien!?... Yo le dije que si!
Mi cuerpo empezó arder a mil por hora. Y fui a mi departamento arreglar un poco el área donde recibiría a Franco.
Había un pendiente ligero en mi cabeza... Aún no le había contado a Fer de Franco, en otras veces yo le decía de algunas citas y nos poníamos muy calientes contándonos posibilidades o fantasías con algún chico. Pero ésta vez no mencioné nada de Franco.
Me encantaba ser atrevido con Franco y decidí recibirlo totalmente desnudo cuando llegará al departamento, quería ver su reacción al abrirle la puerta. Al final de cuentas ya casi nos conocíamos desnudos -en la alberca llegué a mostrarle mis nalgas un par de veces jugando en los vestidores y otras veces a escondidas en la piscina y él solo observaba muy atento, pero no paso de eso-.
Cuando escuché que tocaron la puerta rápidamente me quite el calzón y abrí la puerta. Imagínate la cara de Franco al verme en pelotas, se puso rojo, rojo y eso me gustaba bastante.
Él rápidamente acomodó sus cosas y puso música -era música muy relajante-.
Me recosté y él inició el masaje.
Debo decirles que fue un masaje muy rico y a la vez excitante, me dió mucha paz sentir sus manos tocar mi cuerpo, aún no sé cómo logró ese efecto en mi -habia algo diferente en él que me atraía-.
Creo que Franco me inspiraba mucha ternura y confianza para poder entregarme a él -en mi mente lujuriosa deseaba mucho que él me tomará, aunque de alguna forma ya lo sentía muy cercano-.
Durante el masaje le dije: !Puedes masajear mis nalgas, me agradaría que lo hicieras!. Él lo hizo y masajeo durante unos minutos -yo estaba disfrutando bastante, pero deje que él siguiera el masaje a su modo-.
Al cambiar de posición pensé que mi miembro podría incomodar a Franco ya que se encontraba firme, pero se mantuvo relativamente relajado y concentrado en el masaje -me sentí muy emocionado de estar en ese momento con él-. Mantuve los ojos cerrados en gran parte del masaje.
Franco tocó mi pecho y la presión que hacía era intensa que genero una risa de dolor y placer, él me explico que era común sentir un leve dolor en esa área, que era ácido láctico acumulado y debía presionar más para que se desechará con la presión ejercida. Fue un momento en dónde ambos reímos, lo mismo paso en mis antebrazos, fueron las dos áreas que provocaron reirme de dolor y pude ver una sonrisa en el rostro de Franco.
Llegó a los pies y también fue delicioso sentir sus manos presionar mis dedos y planta del pie.
Yo quedé muy en paz después del masaje, me hizo sentir muy especial, tocó algo más que mi piel, sonará extraño pero sentí que tocó de alguna forma con mi alma -casi como hacer el amor-. Me sentía en cierta complicidad con él.
Al finalizar el masaje Franco hizo un tipo de percusiones con sus manos recorriendo mi cuerpo de arriba abajo, después con sus dedos suavemente hizo un roce superficial en todas partes del cuerpo que me puso la piel de gallina.
Y me dijo con voz serena: He terminado puedes quedarte recostado aún. Toma tu tiempo yo guardaré mis cosas.
Mientras él guardaba sus cosas abrí los ojos y vi a Franco como su sudor había mojado su playera -podia ver como se le marcaba el pecho- y le pregunté: ¿Quieres una playera?... A pesar de que dijo que no, yo fui inmediatamente por una y sin previo aviso me acerque a él para quitarle esa playera sudada. Me coloque detrás de él y con mis brazos rodeé su torso mientras le desprendía de su playera y parece que junto con ella Franco se despojo de su timidez y se encendió en deseo.
Franco respondió y me comenzó a besar mientras me abrazaba, él se transformó y noté que también me deseaba como yo a él.
Ese momento los dos nos dejamos fluir, yo solo lo deseaba junto a mi -no cruzo ningún otro pensamiento-, me sentí en el momento y con la persona correcta para entregarme.
Me puse de rodillas y le baje su pants y su miembro salto erecto para que yo lo chupara, lo puse en mi boca y se lo chupe, veía al rostro Franco y hacia gestos de satisfacción.
Yo quería más. Subí a besarlo y entre abrazos nos tiramos a la cama.
Yo estaba muy caliente, había pasado más de una hora desde que había llegado y yo ardía, me sentía listo para que me tomará. Me puse de espaldas. Él me besaba el cuello, sentí que su miembro húmedo estaba lubricado -no sé si fue mi saliva o su líquido- pero su pene rosaba en mi ano y poco a poco lo fue metiendo sin dejar de besarme detrás del cuello. Pronto sentí su miembro agitarse dentro de mí, fue intenso sentirlo dentro durante unos minutos yo estaba muy caliente que estaba apunto de correrme y en un gemido de Franco soltó su semen en mi y yo también eyacule al escucharlo.
Los dos quedamos abrazados mientras recuperabamos nuestro ritmo cardíaco, escuchaba su respiración.
Franco de pronto hizo algo que no esperaba, con sus labios siguió acariciando toda mi piel, recorrió lentamente mi cuello, pecho, brazos, piernas, no dijo nada en ese acto -me hizo sentir único y deseado-. Se notaba que disfrutaba rosar con sus labios mi piel.
Nos quedamos abrazados varios minutos.
Franco me besó y me dijo: debo irme, aunque una parte de mi no quiere irse.
Se puso de pie y comenzó a vestirse -yo lo observaba atento, se puso la playera que le había traído-, me dijo: !ponte de pie! Dame un abrazo más antes de irme. Yo me pare aún totalmente desnudo y nos besamos, él suavemente con sus manos me acariciaba mis nalgas.
Y me dijo al oído: !Nunca había hecho ésto! ! Aún siento que floto!
Nos separamos y tomo su mochila, saco una caja con un CD y me dijo: Hace tiempo grabé unas canciones que me gustan y te lo traje, luego las escuchas.
Y con una luz en su mirada se fué.
Yo quedé impactado con todo lo sucedido.
Me tire en la cama y un suspiro apareció, me preguntaba a mi mismo ¿Que hice, que hicimos?... Me sentía en un éxtasis.
Después mis pensamientos resonaron, sabía que con Fernando no tendría problema mientras solo fuera algo sexual, pero Franco desconocía la existencia de Fernando -me estaba involucrando emocionalmente con Franco-.
Tomé el CD que me dió y lo puse... me recosté e inmediatamente mis ojos se humedecieron y una lágrima bajo hasta mis labios que sonreían al escuchar la primer pista.
Escucha esa primer pista
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Continuará...
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