TRIANGULO DE AMOR EN EL RANCHO (LU-22-T1)

 Relatos Gay desde el Cuarto Piso 

Colaborador: #relatosleyendaurbana 

LU-22-T1



TRIÁNGULO DE AMOR EN EL RANCHO. 


Antes de la Semana Santa teníamos por tradición ir a "descansar" a La Hacienda de unos tíos (otros tíos, no los que llevaron a Los Vaqueritos que les dí de piquetes). Era muy bonito. Todos eran muy lindos. Por algunos motivos dejé de ir en el tiempo que viví mi transformación de ser un niño hetero a un "adolescente fatal". Ahora que había regresado, vi a sus trabajadores y me perforó el intestino, el deseo por acostarme con todos, uno por uno y en fila india quería penetrarlos; porque sucede que, tal y como era el personal, era mi gusto. (En eso no se manda. Dice mi marido que soy bien extraño con mis gustos y es que siempre me gustaron morenitos, delgados, nalgones y más o menos de mi edad). No me importaba nada más, que si eran feos o afeminados, no, sólo quería que fueran como los he descrito; obviamente le daba a lo que fuera y mi apreciación de la belleza no estaba viciado, pero mi gusto, mi gusto, era bien definido. Mis tíos producían café y ocupaban mucha ayuda para la pizca. Familias completas procedentes de Centroamérica, en especial de Guatemala, llegaban a quedarse por temporadas e incluso ahí nacían sus Chilpayates. Pues bueno, después de que hicieran escándalo por volver a vernos, el mayor de mis primos me llevó a dar un recorrido (mis primos son cinco en total, todos varones). Como no era temporada de cosecha, había pocas familias que vivían ahí de planta porque La Hacienda nunca paraba. Mientras mi primo iba revisando, ordenando, saludando, yo iba echando el ojo. (¡Dios mío, por qué soy tan caliente!!!)... De todos los chavos que iba encontrando, todos se me antojaban, hasta que vi uno que sí hizo que me mojara "tantitito"... Estaba cargando unos bultos; con el torso al aire, de gorra (echada para atrás), short aguado y gastado de basketbol y tennis sucios y raídos; de físico era delgadito pero marcado, fibroso, morenito, cabellos necios, nalgonsote (con el short se le marcaban riquísimas como balones de fut) y su carita era finita aunque quemada por el sol, guapito, actitud de mataputos. Cuando nos acercamos montados a caballo, se quitó la gorra y saludó a mi primo con acento de Chapín. Este le dijo con simpatía que se apurara porque ya iba a empezar la fiesta y tenía qué arreglarse "para ir a bailar". Cuando volteó a verme, ¡me enamoré!... Por la santísima virgen, que me enamoré. Era de ojos verdes. Imagínenlo. Ptm.. (Mi veneno, los morenos con ojos claros). Me saludó cordial y le sonreí; algo dijo su mirada, pero como era bien menso todavía, no entendí. En fin, seguimos con la rutina. Se celebraba la festividad católica del Justo Juez y se armaba en grande, con música en vivo, chupe y arta comida. Recuerdo que la Nana de mis primos hacía una barbacoa de hoyo tan riquísima que es fecha se me hace agua la boca. Estaba echándome unos tacos, cuando escuché que me hablaron por detrás: 


-- Está buena la barbacoa de hoyo, ¿verdad patrón?. Dijo la voz


 Al voltear, vi al chico que me había encantado, también comiendo, estaba arregladito con pantalón, playera y gorra. "Papito lindo, debe de estar más rica la barbacoa pero de tu hoyo, ¡chiquitito!". Pensé, mientras le respondía atragantándome. 


++ Sí, está bien buena, de hecho es lo que más me gusta de venir para acá, la comida de Rosi. Comenté sonriendo y comiendo.


-- ah qué malo, sólo viene por eso. Dijo y se empezó a reír mostrando lo que masticaba. 


También reí y seguí sin darle importancia viendo con él cómo bailaban los invitados. Retomó la conversación. 


-- A usted no lo había visto patroncito, sólo conocía a sus hermanos y sus familias. Comentó bien sociable. 


++ Tiene como dos años que no venía, la verdad es que me aburría de jugar con mis primos, de hecho me aburre el rancho, no hay mucho en qué entretenerse que no sea trabajo, no hay alguien con quien pasar un buen rato. Respondí, la neta tanteando, haber qué decía (digo, era menso para eso de entender las miradas, pero el instinto que heredé de mi madre se me dio desde niño). 


-- Si, a veces aburre, patrón. Cuando no tengo qué hacer me voy al pueblo a dar una vueltecita, haber qué hay. Dijo sin quitar la vista a los que bailaban. 


Pensé en su comentario. Platicando, dijo que se llamaba Arles y que tenía 18 años; preguntó lo mismo, para ese tiempo acababa de cumplir 16. Seguimos en cosas sin importancia. Me sacaron a bailar unas mocosas que andaban locas por mí desde que llegaron, incluso dos descaradas propusieron si "íbamos a dar la vuelta". Mi papá se dio cuenta, me llamó para decir que no anduviera de coqueto con las jovencitas:


- Ey, tú chamaco, no andes de caliente con las morritas porque son hijas de mis compadres eh?, diles que te gustan los culos. Dijo, con la seriedad de broma que tienen los padres. 


++ Ora, pero si no les hago caso y si les digo que me gustan los culos, qué tal que me lo ofrecen y sus vaginas olorosas me van a dar cosa. Respondì haciendo gestos. 


--¡Hijodelachingada! -- dijo riendo, el machista, orgulloso de su vástago cogelón -- además cómo sabes a qué huelen wey, ¿si ni te has echado una?.


++ Uta, si donde estamos bailando se siente el tufo, han de echar ligas, ¡guácala!. Dije limpiando mi lengua. 


-- ¡Mira, hazte pa llá, cabrón!. Concluyó, riendo y dándome una patada. 


Seguí en el cotorreo, divertido, esquivando las indirectas y los toqueteos de las mujeres, grandes y chicas. Sólo tenía ojos para ese Cachal que discretamente me veía. Hasta sentía escalofríos. Más tarde llegó un mariachi, los alcoholes empezaron a hacer efecto y cayó la noche. Fui a sentarme a orillas de un corral, a tomar un respiro y deseando que llegara el morenito. Distraido estaba con unos niños que jugaban, cuando se acercó otra vez. 


-- Qué pasó Patrón, ya se cansó de bailar con todas sus primas. Dijo con una cerveza en la mano, ofreciéndome otra que traía completa. 


Reí y rechacé la botella. 


-- Perdone patrón, no sabía que no tomaba --dijo, según apenado y prosiguió sonriente-- tiene bastante pegue con las señoritas ¿verdad?


++ Sí, Arles, me siguen mucho las mujeres y a veces también los hombres. Comenté con malicia. 


Se chiveó y bajó la mirada al suelo, no sin antes darle un vistazo al animal. 


"Ya estuvo, este wey, quiere verga y se la voy a dar" pensé de inmediato y acomodé mis bolas. Entonces me dijo: 


-- Pues es que sí está usté carita patrón, digo con todo respeto, no vaya a usted a pensar mal. Todos sus hermanos son así, se parecen a su mamá, pero usté sí les gana. Mencionó sin vergüenza, con el valor que le daba la cerveza.


++ Verdad que sí; qué le va uno a hacer y luego lo que traigo aquí que creo lo adivinan --dije, sobándome con descaro-- pero luego no la aguantan y andan llorando. Terminé, viéndolo a los ojos. 


Empezó a temblar y acercándose un poquito, en voz baja dijo "¿a poco sí está grande?". Sólo respondí que Simón. 


-- Este, ahorita regreso, voy a la bodega, voy a traer unos cigarros, este, este, ¿va a estar aquí o se va a ir a bailar?, digo para que regrese a platicar con usté y no esté solito. Dijo y le temblaba la mandíbula. 


++ ¿A qué bodega vas?. Pregunté imponente y mandón, como mi papá. 


-- Este, este, pues a la que está hasta atrás del corral de la cabelleriza, es que hasta ahí escondo mis cigarros, este, este, patrón. Comentó titubeando. 


Era mío, estaba en mi bolsa y su ano y boca iban a probar mi verga de 16 años. Rico. "Ahorita llegó, adelántate" le dije, mientras acomodaba mi verga que la malcriada ya se estaba parando. A los diez minutos, el chico estaba hincado mamando bien rico, con la gorra hacia atrás. Qué rico la tragaba, se la metía hasta donde podía y le daba un jalón con el paladar y la lengua al llegar a la punta, metía su lengua entre el glande y el prepucio y le daba vuelta. En penumbras, escondidos entre bultos de maíz, el Chacal la disfrutaba como si no hubiera tenido una así de gorda; gemía, pujaba como si estuviera cargando algo. Era tan excitante. En un momento, agarró la cerveza que tenía y me la echó en el glande para sobarla y segur mamando, luego la escupía, tenía empapada la playera. Qué asquerosamente rico y caliente. Imaginando el olor de su culo estaba y pensando en ya cogerlo de pie o de perrito, cuando empujaron la puerta entreabierta, "Arles, Arles, ¿dónde estás?" Dijeron. Ptm... 


... Sentí que se aflojaron mis piernas. Arles se incorporó espantado. El muy pendejo dijo "voy" y se apresuró a alcanzar a la persona que lo buscaba. Me pegué a los bultos buscando escondite ¡Qué podía hacer!. Escuché que hablaron: 


-- ¿Qué haces aquí?, ¿Por qué estás sin playera?. Preguntó un hombre. 


Intenté ver para saber de quién se trataba pero me temblaba el culo de miedo. 


-- Vine a acostarme a la hamaca. Dijo El Chacal intentando controlar sus nervios. 


-- Vamos para la fiesta, van a repartir el gasto, ponte la playera. Ordenó el hombre misterioso. 


"Vamos". Alcancé a escuchar que dijo Arles y luego lo inimaginable, se dieron unos besos bien tronadotes. ¡Ora verga! Quién será... Le escuché voz como de mi tío... ¡No mames!... ¡Es mi tío!... No podía creerlo. Esperé un tiempo prudente y salí. Me uní a la fiesta. Mis tíos repartían dinero, ropa, zapatos, enseres, aparatos etc entre los trabajadores. El baile siguió. Aguantando a los tíos y amigos borrachos, buscaba con la vista al culito. Lo vi de lejos. Me hizo una seña. Allá fui cual puto. Lo seguí con discreción. Nos metimos a la bodega otra vez y ahora nos besamos. Sabía a cerveza. Su olor era excitante, "Besa bien rico patrón", dijo con los ojos somnolientos. Eso calentó. "Cójame patrón" fue lo último que escuché. Cuando vine a ver ya le estaba trincando la verga. Abierto, agarrándose de los bultos, con el pantalón abajo, soportaba el intento de que mi verga entrara, se retiraba, ponía bastante saliva y otra vez. Pero no, no se podía. "Espere patrón, allá tengo Vaselina" dijo y agarrando su pantalón fue a donde estaba colgada una hamaca y buscó entre unas cajas. Regresó con un bote y embarró la bendita sustancia que aunque huele feo saca de tantos apuros. Se puso un poco volteándose y acomodó mi verga en su entrada y ahora sí cabrón. Entró la cabeza, cedió el culito, va otro pedazo. Le dolió, se retiró y comenzó a dar saltitos apretando sus labios, diciendo entre pujidos..."¡aaahhhhyy patrón, duele mucho patrón!"... Qué excitante era que dijera "patrón". Se volvió a poner como estaba. Y otro poquito, meter hasta donde se podía y otra vez sacarla. Cuando iba a la mitad, la ensarté, atrapándolo entre los bultos. Se quiso quitar. Imposible. Lo tenía bien ensartado. Dejó de resistirse. El ano fue recibiendo el cuerpo ajeno, estaba contentito, aflojando, abriéndose como un capullo. "¿Ya?, ¿Ya me muevo?, ¿Ya la quieres?" Dije a su oído en un susurro cachondo mordiendo su oreja. No dijo nada, concentrándose. La tenía toda adentro. No le veía ni un pedacito, sólo mis vellos aplastando las nalgotas y todavía abriéndolas. Le puse una cogidota. Como la bodega era de techo alto y grande como un granero, el ruido que hacía el impacto de mi pelvis y su trasero retumbaba con eco. ¡Pas, pas, pas, pas, pas!... "Ya me vine patrón, ya véngase usté, ya me duele mucho aaahhhhyy" decía. Yo bufaba como Toro. Cuando sentí que ya venía, la saqué, le di la vuelta, lo hinqué y se la eché en la boca. Qué rico. El muy cabrón tragó todo. Me quiso besar pero lo rechacé. En eso volvió a entrar alguien. Me escondí limpiándome con mi camisa. Se subió el pantalón rapidísimo y topó al visitante. 


-- ¿Qué putas haces aquí? --Dijo la persona-- ¿Con quién estás?...


Tómala, era mi ¡primo Armando!


-- Me siento muy pedo y quise venir a dormir para que se me bajara. Respondió Arles, fingiéndose borracho. 


Algo dijo el primo y caminaron. Me asomé cuando iban saliendo, se iban dando un besote. "No mames!, Es Armando y va tragando mis gérmenes!" Caí al piso de tanta risa. Él era el hijo menor de mis tíos, tenía como sus 18 años... El resto de la noche la pasé riendo, pero podía sentir que mi primo escudriñaba, sospechando. 


Dormí oliendo a culito de Chacal. Desperté temprano para ir a echar otro palo. Todos crudos, todavía roncaban. Encontré a Arles atendiendo las herraduras de un caballo. Qué sabroso se veía de cuclillas, imaginé estar abajo de él acostado dándole otra buena ensartada (como podrá darse usted cuenta, amable lector, soy severamente homosexual). Me vio y se levantó sonriente. 


-- Buenos días patrón, ¿va usté a ocupar una bestia?, se la ensillo rápido. Dijo, sin doble sentido. 


Pero la neta, "culito dado, es culito a la mano" como dijo el clásico. 


++ Si quiero pero en la bodega. Le dije en secreto. 


-- ¿quiere usté más, patrón?, Es que me duele mucho --dijo sonrozándose y agregó-- fíjese que ayer una persona nos vio ahí en la bodega y me habló y me dijo que también quiere, no sé si usté quiera, digo con todo respeto, no se vaya usté a molestar. Terminó. 


"Bueno, por quién me han tomado, por un cualquiera o qué", pensé


++ ¿Quién es?. Pregunté, nomás para salir de dudas, no fuera mi primo, que ahí si no le entro.  


-- Es mi amigo, si quiere usted lo llamo y ya hablan, digo si usted quiere. Dijo bien entusiasmado.


++ Bueno, llámalo pero en chinga. Le dije y se fue corriendo rumbo a la beneficiadora de café.


Regresó rápido con otro morenito... ¡Pa-pa-ci-to!. Era más guapo; vestido tipo Cholo, también de gorra; marcadito, sabroso, ojos hermosos, nariz bonita, labios gruesos, trompudito, el mentón con unos vellitos, gesto serio pero a la vez muy coqueto, podría decir que era sexi. 


Se llamaba Duverli y tenía 15 años. (Cómo chingados recuerdo los nombres, no lo sé), también era de Guatemala y quería hacer lo que había hecho con Arles, dijo que me esperaba a las dos de la tarde en la bodega, nadamas empujara la puerta y pasara, iba a estar listo y "muchas gracias" (gracias de qué, no entendí, pero tampoco me reí). 


En gran alboroto se organizó el desencrude en el río. Sillas, mesas, carpas, hieleras, bocinas, comida etc. Eramos como cincuenta personas, familia y amigos. Allá fui. Estuve nadando, comiendo bien rico, jugando con mis primos. Armando no estaba, me enteré sin preguntar, que había ido a traer un Grupo Musical Norteño a un pueblo cercano. Cuando dieron la 1:45 dispuse ir para la casa. Aunque el río estaba en la misma propiedad se tenía que caminar algo. Agarré mis cosas y emprendí la huida, iba subiendo a donde estaban los carros estacionados cuando silbaron. Mi mamá hacía la seña de "pa dónde". Chale, regresé. 


++ Voy a la casa, me siento mal del estómago pero al rato regreso, mi amor. Dije, casi pidiendo permiso.


-- Ay Amilcar, donde estés haciendo una pendejada, vas a ver cabrón. Sentenció señalando. 


++ Oh, bueno, ni siquiera de paseo puedo estar en paz --dije en queja... y balbuceando-- 'ni echar un palo'. Bajando la mirada. 


-- ¿Qué dijiste?, No escuché, repítelo. Ordenó la jefa con ojos de Pantera. 


++ Qué ni siquiera me dejas un ratito. Dije sonriendo. 


-- Voy a contarte el tiempo, te quiero aquí en 30 minutos, ¿entendiste?. Concluyó y se fue a seguir en el chisme con mis tías. 


Chale, subí corriendo la lomita. Había una bicicleta ahí tirada, la agarré y fui en turbo hasta la bodega. Entreabierta la puerta, empujé y entré. Pasando los bultos de maíz, al fondo había una hamaca. Ahí estaba el morro, en bikini, al parecer dormido. Sus piernas largas y su espalda bien formada a lo largo daban una imagen de fantasía... Voló mi ropa. Desnudo frente a él, quedé unos segundos. Agarré mi verga bien parada y se la solté sobre la mejilla. Despertó espantado. Fue lo primero que vio punzando en su cara. Tenía una sonrisa única (de los que ríen involucrando sus ojos). Pegando la nariz y sacando la lengua la alcanzó para olerla y saborearla mientras se bajaba el bikini. "Creí que no vendría patrón" (¿cómo demonios me empezó a excitar que me dijeran patrón?, A lo mejor era porque ese no era mi rancho). Desnudo se veía más hermoso, buena verga, riquísimo el morrito. Lo agarré de los cabellos así como estaba acostado y se la metí en la boca. Empezó a chupar. Sabía hacerlo muy bien. Qué caliente. Sus labios pronunciados parecía que se desdoblaban cuando entraba y salía. Se sentó y siguió mamando agarrado de mis nalgas. Se levantó, sacó la vaselina, me puso una gran peya, se puso en el culo metiéndose los dedos. Así de ladito, con una mano se resbalaba dos dedos bien sabroso y con la otra me la jalaba y chupaba... Se acostó atravesado, sujetó sus piernas levantándolas y ofreció su culito que tenía unos vellos delgaditos, tiernos... "Ya patrón, pero despacito por favor, patroncito" dijo con voz trémula. Bajé tantito, apunté y resbaló entrando. No mames, qué suave y caliente anito. Qué lindo y romántico culito. Así deben tener el culo los Príncipes. Llegó a la mitad, sentí que mi verga vibraba. Dobladas mis rodillas y él como pollito rostizado mordiendo sus labios. Viendo con amor momentáneo, quebrando la voz, me dijo: "¿Le gusta mi culito patroncito?, ¿está rico?"... 


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