La sábana

 Relatos Gay desde el Cuarto Piso 


La sabana 


No sé porque se me ocurrió comprar una sábana para colocarla en la cama donde pasaríamos nuestra primer noche juntos.


Gabriel y yo planeabamos tener nuestra primera noche juntos en una cabaña y así sucedió.


Gabriel era un poco más alto que yo, unos 1,80, piel morena oscura, pelo corto, un tipo muy agradable y risueño. Él era reservado pero abiertamente gay, no escondía sus preferencias sexuales. Yo diría que era una persona muy peculiar motivo por el cual me encantó. Aunque yo tenía poca experiencia sexualmente, con él descubrí ampliamente mi rol activo.


Teníamos nuestra propia forma de comunicarnos entre nosotros. Nuestro lenguaje de amor "Yijiu bla Quin".


Recuerdo llegar a la cabaña, entramos y dimos un vistazo a las habitaciones, cuando terminamos de ver todo el lugar, se acercó y me dijo: Me moría de ganas de estar contigo aquí. Nos besamos y sin prisa nos fuimos quitando nuestras ropas, era la primera vez que nos veríamos totalmente desnudos. Gabriel tenía un complejo de sentirse gordo y su color de piel oscura no era tanto de agrado de él. Para mí no era importante su color de piel y quizás no era un hombre atlético músculoso pero su forma de ser era única y genuina que lo hacían atractivo ante mis ojos. 

Yo inicie acariciando su piel oscura, mis dedos pasaban por su cuerpo. Él se dejó tocar cada centímetro. Yo soy una persona que le encanta tocar, era una buena combinación en ese momento. Entre abrazos y besos le hice sentir que lo aceptaba tal cual, hubo un instante que ví correr una lágrima sobre su mejilla y le pregunté ¿Estás bien?... ¿Me detengo?...

Él me respondió que era la primera vez que sentía que alguien lo tocaba con amor y ternura. Lo abracé muy fuerte "Jhojane rai".


Para ese momento ambos estábamos excitados y nuestros miembros lubricaban. 


Él tomó un poco de lubricante y me lo puso en mi miembro, sentir su mano esparcir el gel hizo que se pusiera completamente dura. Tomó mi miembro y lo acomodo en su ano. Yo dejé que me guiará y sentí como poco a poco podía resbalar y meter mi miembro dentro de él.  Percibí perfectamente como la cabeza de mi miembro se abría paso dentro de él y él aceptaba complaciente ser penetrado. 

Cuando estaba dentro de él me prendí y comenzaba a moverme con intensidad. Él me pedía que le diera duro, inmediatamente me corrí dentro de él. Gemi al soltar mi leche en su interior. Poco a poco saque mi miembro y lo besé mientras él se masturbaba soltando su semen en nuestros pechos.

Gabriel era 100% pasivo y yo 99% activo, nunca tuve algún problema sexualmente con él, él siempre fue muy complaciente y dejo que lo penetrara de multiples posiciones. Esa noche después de nuestro primer round, lo volvimos hacer y fue muy rico experimentar penetrarlo mientras nos besabamos. Mi miembro estaba cerca para entrar pero aún flacido, entre beso y beso la sangre fue acentuando la erección. Erección gradual que a la par de los besos entraba en él,  pocas veces he realizado una penetración con erección gradual y era muy rico hacerlo de esa forma. Por lo regular mi erección es total y de ahí inició a entrar pero esa vez fue diferente.


Cuando de niño descubrí la masturbación lo hice de muchas formas, utilicé diferentes objetos, lugares, mecanismos. Pues ahora con Gabriel experimenté  mi rol activo y estoy agradecido con todos esos momentos de intimidad juntos.


Aún conservo esa sábana que compre para esa nuestra primer salida juntos. 


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