LOS VAQUERITOS (LU-18-T1)

 Relatos Gay desde el Cuarto Piso 

Colaborador: #relatosleyendaurbana



LOS VAQUERITOS


*continuación de: Mi Primito Vaquero*


Todas las noches Ramón entraba a mi habitación, lo esperaba desnudo. Traía bien inflamado el ano y aún así, me lo cogía. Se iba a dormir bien contento. Una ocasión, al salir, se resbaló con algo y por poco y cae, pero no hizo caso, se fue a acostar... Quedé intrigado y me levanté, encendí la luz del pasillo para revisar y vi una manchota de semen en el piso. Observé a detalle y la puerta tenía marcas de escurrimientos. ¡Alguien se masturbaba ahí escuchando cómo cogía con "el primo"!... A la noche siguiente, Ramón volvió a llegar, tenía rozado el culito pero ¡me lo volví a coger!. Lo puse boca arriba, levantadas las nalgotas con una almohada y de misionero se la dejé ir. Así como estaba, de frente a la puerta, vi por debajo movimientos resaltados por la lamparita de las escaleras y sí; alguien se la machacaba, el movimiento era inconfundible... Qué morbo... Motivado por la situación, moví más rico mis caderas, en una empujada entraba la mitad y a la siguiente la metía completa. Ramón no aguantaba ya, pero resistía, resistía valiente. La cama hacía ruido, la sábana se pegaba. Él trataba de no gemir pero era imposible, mi verga en su ano también agregaban un sonido muy especial. Neta, nací para coger. Cuando sentí que ya me venía, me trinqué más a su cuerpo y se la encajé con fuerza hasta el tronco tapándole la boca mientras le depositaba mi semen hasta el intestino. Entre estertores también se vino. Al recuperarme, vi que el movimiento de abajo de la puerta había desaparecido. Nos limpiamos. Cuando escuché que se metió al cuarto donde dormía, me levanté a revisar y ahí estaba otra vez la leche derramada. "Oh por Dios, en la casa habitaba un fantasma cachondo"... ¡Era Ismael!... Sí, a huevo que era Ismael. El morrito callado, hermanito de Ramón. Seguro se dio cuenta de lo que haciamos y le excitaba. No mames. Pensando en eso, me dormí... Al otro día, me caí en el corral de los marranos y entre las risas habituales de los trabajadores y vaqueros me fui a bañar al río. Desnudo me eché unos clavados; me enjabonaba muy bien, me zambullía y volvía a tallarme. Después me puse a lavar mi ropa en una piedra grande. Escuché ruidos en unos matorrales. Supuse era Ismael, me excitó que me espiara, se me empezó a parar tantito. Me levanté así desnudo como estaba para que me viera, me colgaba la verga. Seguí lavando, me puse la ropa que me dio mi Nana y regresé a la faena, sintiéndome deseado. En la noche llegó Ramón a decirme que le dolía mucho pero que me la mamaba si quería. "Nel, mejor que desinflame un poco" le dije. Se fue. Quedé alerta. Al rato escuché que alguien caminaba descalzo, estuvo unos segundos pegadito a mi puerta, se fue. Qué emocionante. Al otro día estaba en las cabellerizas curando a un caballo y pasó Ismael con uno de los vaqueros. "Ismael, ven a ayudarme", grité... Se acercó. Hasta ahora no había puesto atención en él; era delgado, casi de mi estatura, vestido siempre de vaquero, oloroso a pasto, cuello y brazos fuertes, manos rasposas, blanco de piel pero tostado por el sol, mandíbula cuadrada, mirada dura de quién de grande va a ser cabrón. Mientras batallaba con el caballo, le hice plática: 


++ ¿Oye y cuántos años tienes?. Pregunté sin voltear a verlo.

-- Ya sé que te coges a mi hermano. Respondió sin perturbarse.

++ Ya sé que te la jalas escuchando atrás de la puerta. Le seguí el juego.

-- Quiero que me cojas también. Dijo serio, acariciando al caballo. 

++ ¿Ya te cogieron?. Pregunté sonriendo. 

-- ¡No! Pero quiero que tú lo hagas. Sentenció. 

++ No la vas a aguantar. Repuse.

-- Eso lo vamos a ver. Dijo viéndome con firmeza.

++ Déjame pensarlo. Agregué sosteniéndole la mirada. 

-- No, nada de pensar, hoy voy a llegar a tu cuarto. Dijo y salió de la galera, como enojado. 

++ Ey, ven a ayudarme pues. Le grité. 

-- no mames, eso lo puedes hacer solo, cualquier pendejo lo hace. Gritó mientras se alejaba. 


¡Ah! pinche chamaco, me dejó con el ojo cuadrado. "Pendejo este, quién se cree para hablarme así, pero en la noche que llegue ni le voy a abrir la puerta, asqueroso chaquetero"... Ahí me tenía en la noche esperando viendo el techo en la oscuridad, mi verga lista. Chale, decepcionado me disponía a dormir cuando entró más sigiloso que su hermano. Me incorporé para identificarlo bien. Sí era. Venía desnudo, así se metió bajo mi sábana. "Wey, estás desnudo" le dije sorprendido. "Sí, ya cállate" respondió y me besó, qué rico niño. Qué rico besaba (dicen que los que besan rico la maman igual de rico). Su boca olía a pan de ajo (Con Ramón nunca me había besado, los machos no besan, pueden ser super dilatados y aguantadores, garganta profunda, pero no besan, "eso es putería"), su cabello olía como a sudor de bebé. Le urgía probar. Estaba disfrutando bastante sus suavecitos labios cuando tocaron la puerta. Nos  quedamos quietos:


++ ¡Quién!. Pregunté sorprendido. 

-- Hijito, al rato me voy al pueblo, ¿quieres que te traiga algo?. Dijo mi Nana.

++ No, sólo trae un pastel grandote--dije mientras veía que Ismael inspeccionaba mi miembro-- el  sábado es cumpleaños de Pedrito. Concluí. 

-- Bueno mi niño, ya duérmete, acuérdate que al rato te presentas a las 3, qué Dios te bendiga. Se despidió la adorada mujer y se fue. 

++ Sí Nana, ya sé, que te vaya bien. Te quiero mucho. Respondí. 


El chico acariciaba mi pene como si fuera un juguete, sin intentar otra cosa... De pronto me dijo "a Pedrito también le gusta la verga". Lo quedé viendo sin entender lo que decía. "¡Qué!?... ¿Por qué dices eso?"... Me contó que lo vio que me espiaba mientras me bañaba en el río y se la estaba jalando... ¡Órale!.. (Fingí no darle importancia)... Así desnudos como estábamos nos quedamos platicando en susurros, no cogimos, tampoco dormimos. Cuando ya se iba me dijo: "la  próxima semana cumplo 15 años y quiero que ese día me cojas" sin esperar respuesta se fue campante moviendo las nalgas, desnudo. Me dio risa. A las 3:30 ya estábamos saliendo del rancho a traer ganado. En la tarde, cuando habíamos dispuesto descansar, me senté en el pórtico a tomar un café con cáscaras de naranja. Observé los corrales. Vi a Pedro, El Capatas, "hablando de viejas" con los demás vaqueros, mientras limpiaba unas hojas de tabaco; se carcajeaban, se insultaban, se decían vulgaridades, escupían. Entre ellos estaba Pedrito que en unos días cumpliría 17 años. "Quién iba a pensar que El Capatas tan horrible tendría un hijo tan bonito y que va a ser mi novio", pensé. Suspirando estaba cuando Pedrito volteó a verme e inclinó la cabeza tocando su sombrero, respondí el saludo murmurando "Te amo mi amor"... Ufff, lo que me iba a comer...


LEYENDA URBANA.


Únete al Grupo Oficial de Facebook

Relatos Gay del Cuarto Piso 

Allá puedes compartir tus relatos directamente


#loscolaboradoresdelcuartopiso

#relatosgay


Comentarios

Entradas más populares de este blog

El Chacal de la Colonia LU23-T1

TRIANGULO DE AMOR EN EL RANCHO (LU-22-T1)

MI PRIMER TRÍO (LU-11-T1)